Paso 4 ·Liberar lo no dicho
Los actos simbólicos tienen un enorme poder reparador. Permiten liberar programas inconscientes de “duelo no elaborado”, que muchas veces se manifiestan como síntomas o repeticiones.
Acto simbólico guiado
Agrega a la carta todo lo que quedó pendiente: lo que no dijiste, lo que dolió, lo que agradeces, lo que hubiera sido distinto.
Léela en un espacio íntimo, acompañada/o por algo que te lo recuerde.
Quema la carta con respeto, sintiendo que eso se transforma.
Recolecta las cenizas y déjalas en un lugar significativo (una planta, un árbol, un río). Este gesto simboliza el paso de lo material a lo simbólico: el amor no muere, se transforma.
Mientras dejas las cenizas, repite en voz baja: “Gracias por lo vivido. Te libero y me libero. Este amor ahora florece de otra forma.”
Recuerda: Soltar no es perder. Es transformar.
El alma necesita cerrar ciclos, aunque el cuerpo ya no tenga al otro presente.
VOLVER A ELEGIR LA VIDA
Seguir no es olvidar. Es recordar con amor y seguir caminando.
La última fase de un duelo saludable es la reintegración del amor en el presente: crear nuevas redes internas que no borren la pérdida, sino que la integren a un nuevo proyecto de vida.
Ejercicio de cierre:
Escribe una frase que represente tu compromiso contigo misma/o.
Por ejemplo: “Hoy elijo cuidar lo que quedó vivo en mí.”Colócala en un lugar visible como símbolo de esta nueva etapa.
Escucha la relajación guiada para integrar emocionalmente este nuevo comienzo.
Sanar un duelo no es dejar atrás a quien amamos, sino aprender a llevarlo en el corazón de otra forma.
Cuando el dolor encuentra sentido, se convierte en amor que guía.


